Ya está aquí de nuevo.
Un producto estandarte de nuestra tierra, algo tan humilde como un bocadillo, la creatividad de un@ cociner@ y la dinamización de nuestros establecimientos hosteleros: llega una nueva edición del “Concurso de Paquitos de Ternasco de Aragón”.
En nuestra Asociación damos una importancia vital a todos los ingredientes que la tierra aragonesa proporciona, con especial interés por los alimentos de calidad certificada y la IGP que lleva como apellido “de Aragón”, que es santo y seña dentro de nuestras cocinas.
Un paquito, como dice nuestro actual “presi” Javier Robles (que de cordero y ternasco algo sabe, por eso es el Maestro del Cordero), ya es perfecto con unos filetes de pierna deshuesada finos vuelta y vuelta, un poco de sal, aceite y un buen pan. Pero ¿vamos a desaprovechar un producto así y no dejar volar nuestra creatividad?
¡Claro que no! Que empiece la acción:
El pasado día 30, en la gastro taberna La Doris, en pleno casco histórico de Zaragoza, se presentó la nueva edición de este concurso que no para de crecer y del que 63 establecimientos de nuestra comunidad van a formar parte. Lo que era filete de pierna ahora es una fiesta de cortes, preparaciones, adobos, salsas, acompañamientos y multitud de panes artesanos.
Si una carne define la cultura mediterránea es la de cordero, y si una carne tiene que definir nuestras reuniones familiares, festividades, “parrilladas” y platos principales en los restaurantes de Aragón es esta, que nuestros ganaderos y pastores cuidan y miman en nuestros montes y campos llueva, haga calor, nieve o sople ese cierzo que nos forja el carácter.
Del 5 al 29 de junio los aragoneses (y quienes nos visiten, claro que sí) podemos ir “de bocatas” e ir probando las propuestas que nuestros profesionales de la cocina nos proponen, y será el día 30 del mismo mes cuando los finalistas se batirán el cobre en la final autonómica.
Desde la ACA os animamos a visitar nuestros establecimientos y disfrutar de las genialidades que sus fogones y fogoneros han creado: alimentos tradicionales de Aragón (¡qué orgullosos estamos de ellos!), combinaciones con ingredientes de cualquier rincón del planeta, técnicas tradicionales mezcladas con otras de vanguardia y mimo, mucho mimo e ilusión detrás de un bocadillo con nombre de chaval travieso que ha llegado para quedarse.
